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Cómo elegir protector solar: SPF, UVA y tipo de piel

Actualizada el 1 de octubre de 2026 · 5 min de lectura

El protector solar es el producto de cuidado de la piel con más consenso entre dermatólogos: protege de las quemaduras, del fotoenvejecimiento y reduce el riesgo de cáncer de piel. Pero en el lineal hay decenas de opciones con números, siglas y texturas distintas. Esto es lo que conviene mirar.

El SPF mide la protección frente a los rayos UVB

El SPF (factor de protección solar) indica cuánto protege el producto frente a la radiación UVB, la principal responsable de las quemaduras. De forma orientativa, un SPF 15 filtra en torno al 93 % de los UVB, un SPF 30 alrededor del 97 % y un SPF 50 cerca del 98 %.

La diferencia entre 30 y 50 parece pequeña, pero cuenta: con SPF 50 llega a la piel aproximadamente la mitad de radiación que con SPF 30. Para exposiciones largas, pieles claras, niños o actividades al aire libre, lo recomendable es SPF 50 o 50+.

La protección UVA es igual de importante

Los rayos UVA penetran más en la piel, atraviesan nubes y cristales y están detrás de las manchas y el envejecimiento prematuro. El SPF no los mide. En Europa, los productos que ofrecen una protección UVA de al menos un tercio de su SPF pueden llevar el logotipo «UVA» dentro de un círculo: búscalo en el envase.

Algunas marcas indican además el PPD (una medida específica de protección UVA) o hablan de «amplio espectro». Cuanto más alto el PPD, mayor protección frente a los UVA.

Qué textura elegir según tu piel

  • Piel grasa o con tendencia acneica: fluidos, geles o texturas «oil free» y no comedogénicas, con acabado mate.
  • Piel seca: cremas y leches más nutritivas, con ingredientes hidratantes como glicerina o ácido hialurónico.
  • Piel sensible o atópica: fórmulas sin perfume y específicas para pieles reactivas. Los filtros minerales (óxido de zinc, dióxido de titanio) suelen tolerarse bien.
  • Cuerpo: sprays y brumas son cómodos para superficies grandes, pero hay que aplicar cantidad suficiente y extenderlos bien.
  • Niños: productos pediátricos, con SPF 50+ y resistentes al agua.

Cuánto ponerse y cada cuánto

El SPF del envase se calcula con 2 mg de producto por centímetro cuadrado de piel, mucho más de lo que se suele usar. Como referencia, para la cara y el cuello hacen falta unas dos líneas de producto a lo largo de dos dedos, y para todo el cuerpo de un adulto, unos 30-35 ml (el equivalente a un vaso de chupito).

Aplícalo unos 20-30 minutos antes de exponerte y reaplícalo cada dos horas y siempre después de bañarte, sudar o secarte con la toalla, aunque el producto sea «resistente al agua».

Consejos para comprarlo mejor

  • Mira la fecha de apertura (el símbolo del bote abierto con «6M» o «12M»): un protector del verano pasado puede haber perdido eficacia.
  • Los formatos grandes y los packs de dos unidades suelen salir más baratos por mililitro.
  • Los precios de los solares cambian mucho entre primavera y final del verano: comparar entre tiendas antes de comprar puede ahorrarte bastante.

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