Rutina facial básica según tu tipo de piel
Actualizada el 1 de octubre de 2026 · 5 min de lectura
No hace falta una rutina de diez pasos para tener la piel cuidada. Para la mayoría de personas basta con tres gestos constantes: limpiar, hidratar y proteger del sol. A partir de ahí, se pueden añadir tratamientos según las necesidades de cada piel.
Identifica tu tipo de piel
- Seca: tirantez después de lavarla, descamación, aspecto apagado.
- Grasa: brillos en toda la cara a lo largo del día, poros visibles, tendencia a granitos.
- Mixta: brillos en la zona T (frente, nariz y barbilla) y mejillas normales o secas.
- Normal: sin brillos excesivos ni tirantez.
- Sensible: se enrojece o pica con facilidad, reacciona a perfumes o cambios de temperatura. Puede combinarse con cualquiera de las anteriores.
1. Limpieza (mañana y noche)
Por la noche es imprescindible: retira el maquillaje, la contaminación y el protector solar del día. Si usas maquillaje, empieza con un desmaquillante (agua micelar, bálsamo o aceite) y sigue con un limpiador suave. Por la mañana, en pieles secas o sensibles puede bastar con agua o un limpiador muy suave.
Evita los jabones agresivos y el agua muy caliente: resecan la piel e incluso pueden aumentar la producción de grasa.
2. Hidratación
- Piel seca: cremas nutritivas con ceramidas, glicerina o manteca.
- Piel grasa: geles o fluidos ligeros «oil free». La piel grasa también necesita hidratación.
- Piel mixta: texturas fluidas; si hace falta, algo más rico solo en las zonas secas.
- Piel sensible: fórmulas cortas, sin perfume y con ingredientes calmantes.
3. Protección solar (cada mañana)
Es el paso con mayor efecto a largo plazo en manchas y arrugas. Usa un protector facial de SPF 30 o superior todos los días del año, también si está nublado. Muchas cremas de día ya lo incluyen, pero a menudo con un SPF bajo o en cantidad insuficiente.
Tratamientos opcionales
Cuando la rutina básica esté consolidada, puedes añadir un sérum según lo que quieras mejorar: vitamina C por la mañana para la luminosidad, niacinamida para los poros y el exceso de grasa, o retinoides por la noche para las arrugas (empezando poco a poco y siempre con protección solar). Introduce los productos de uno en uno para saber cuál te sienta bien.
Ante problemas persistentes (acné, rojeces, manchas) lo mejor es consultar con un dermatólogo o farmacéutico.











